El arte como voz de la violencia de género

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Imagen extraída de diarioconcepcion.cl

Según reporta el informe del INJUV, un 12,8% de las personas jóvenes declararan que en algunas ocasiones las mujeres tienen actitudes que justifican que reciban actos violentos. En esta compleja trama social, la desnaturalización de la violencia de género es una labor que requiere un enfoque multidisciplinario. 

Un instrumento activo y revolucionario es el arte, abriéndose paso en este camino por la transformación social. Desde sus diferentes áreas, el mundo artístico da esperanzas de un espacio seguro para expresar, representar e incluso sanar.

Enfoque de género en el arte y educación

“Se cae también en error cuando, por especializar la educación de la joven, se la empequeñece, eliminando de ella los grandes asuntos humanos”. Con esta frase de Gabriela Mistral, comienza la propuesta de la región de los Ríos “Perspectiva de género en programa Acciona”. Aceptada y aplicada en 2021 por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

El Programa de Fomento al Arte en la Educación “Acciona”, es una estrategia para el mejoramiento de educación en establecimientos educacionales municipales y subvencionados. A través de la formación en artes y cultura, y el desarrollo de capacidades socioafectivas, este plan cuenta actualmente con un objetivo que establece lograr la igualdad de género.

Tal como menciona Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, en su plan “Educación no sexista”, durante la etapa escolar, mediante los contenidos de las asignaturas y textos: “las desigualdades se van consolidando entre las y los jóvenes”. Por lo tanto, es indispensable incluir la perspectiva de género en los procesos educativos, sobre todo en espacios artísticos.

En este sentido, Jessica Toro Valdés, profesora de enseñanza básica y directora de un establecimiento educacional municipal, señala que este tipo de proyectos fomentan los avances del sistema tradicional en un ámbito inclusivo en términos de género.

“En dinámicas tan sencillas, como una actuación, se puede realizar un trabajo en conjunto. Para incluso disminuir los estereotipos. Como que las niñas solo pueden hacer papeles de damas de casa y los niños de trabajador, disminuyendo así la violencia simbólica”. Recalcó la docente al consultarle por la practicidad del proyecto.

De esta manera, dentro de sus ejes oficiales, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio menciona que, “en este programa, las artes se utilizan no solo en el marco de un proceso de creación artística, sino también como un momento de encuentro marcado por el trabajo colectivo, el reconocimiento del trabajo de otros y otras, la reflexión crítica y el cuestionamiento a dispositivos sociales de injusticia y poder”. 

Proyectos regionales 

A lo largo de la región del Biobío son diversas las formas de expresión artística que han alzado la voz contra la violencia de género. Uno de los casos es la Fundación Belator, organización sin fines de lucro que tiene como objetivo acompañar a comunidades activas. Además, que dentro de sus ejes de trabajo principales está la equidad de género. 

Con la confección de un proyecto fotográfico y literario llamado ¿qué nos construye?, la fundación invita a cinco mujeres de la octava región, a participar a través de un relato hablado y fotográfico, a generar un dispositivo de sanación y de lucha para ellas y para otras personas, que han vivido directa o indirectamente las huellas de la violencia de género. Las fotografías y partes de sus relatos serán parte de un libro que se lanzarán en marzo del próximo año.

Según Maricela Daza Ruiz, encargada de servicios y vinculación de Fundación Belator. La idea es que las mujeres participantes compartan juntas su relato en un espacio seguro y después participen de una sesión fotográfica individual. 

“Existe una sinergia muy linda, porque a través del arte, sanas y te conectas contigo misma, con la identidad de género de cada una. Nos hace conectar con nuestra sensibilidad y lo que somos realmente”. Señaló Daza Ruiz, al consultarle por la importancia de la relación entre desnaturalización de la violencia y el arte. 

Por su parte, la obra Ausencia estrenada el pasado 30 de noviembre en el Teatro Biobío, se origina desde el compromiso de aportar nuevas miradas íntimas sobre la violencia contra las mujeres. Dirigida por la actriz Ingrid Fierro, la pieza teatral trata los efectos del femicidio desde la perspectiva de las madres.

La propuesta cuenta con la participación de Karem Rojas, madre de joven de 23 años asesinada en 2017. Quien, con una mirada personal, fortalece la historia, contribuyendo así a generar diálogo sobre la injusticia, impunidad y reparación para quienes viven el duelo. 

Como mencionó Fierro al medio Resumen, “el teatro propicia experiencias de una manera más amable y artística al público. En general, es un espacio donde se pueden abordar distintos conflictos. Se cruzan distintos lenguajes para tejer una dimensión dramatúrgica más allá de la textualidad”. 

Además, Ausencia se presenta al público con un libro y conversatorios, donde buscan divulgar la creación de la obra, temáticas y proceso de producción del libro. Al mismo tiempo, las gestoras de la iniciativa, recalcan su interés de trabajar en un contexto educativo. Para propiciar instancias educativas significativas a partir del arte dramático y así poner en discusión algunos temas como femicidio y duelo, como afirmó la dramaturga de la obra al Diario Concepción.

Realidad de la violencia de género 

A pesar de las diversas manifestaciones y proyectos artísticos, la realidad chilena y mundial con respecto a la violencia contra las mujeres aún es preocupante. Es fundamental reconocer la necesidad de continuar impulsando el arte como medio para la transformación social.

En esta línea, María José Fernández, voluntaria de Fundación Antonia, una organización que lleva cinco años trabajando para combatir la violencia de género, destaca que “a partir del arte como voz de lucha es un gran avance y aporte. Al incluir la perspectiva de género en cualquier forma creativa, genera instancias para expresarse y aprender”. 

Como esclarecen los informes de Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, en sus diversos estudios e informes, el resultado final de la violencia de género lamentablemente son los femicidios, los cuales desde 2014 no han disminuido de 55 casos anuales, registrados a nivel nacional. Llegando incluso el año pasado a una cifra de 56 casos y 108 frustrados.

Actualmente, tanto desde el gobierno como de la comunidad civil, existe un compromiso por cambiar esta preocupante realidad. El arte ha permitido abrir un espacio de lucha, que a día a de hoy parece bastante prometedor. Con la esperanza de desnaturalizar la violencia de género, los proyectos regionales y nacionales toman cada vez más fuerza.

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