Teatro en Chile: la vida tras bambalinas

0

Fotografía extraída de GAM

En 1973, luego de la instauración de la dictadura cívico militar presidida por Augusto Pinochet, el arte dramático en Chile se vio fuertemente trastocado. Luego de que a inicios de la década y con la llegada de la Unidad Popular el teatro viviera un gran desarrollo, después del golpe de Estado toda la actividad cultural se subvirtió.

Pese a los esfuerzos por detraer la cultura de la sociedad, los actores y actrices chilenas resistieron ante la censura implantada por el régimen y las artes escénicas se mantuvieron latentes hasta el retorno a la democracia. Sin embargo, la dictadura no fue el fin de la crisis del teatro.

La labor del teatro en nuestra sociedad se ha construido acompañada de una lucha por mantenerse viva. Aquellos que deciden dedicar su vida a las tablas, se enfrentan a un sinfín de cuestionamientos sociales y adoptan un estilo de vida muy particular. Esto, porque son ellos mismos, quienes, sin ayuda de nadie, sacan a flote su arte.

El escenario se torna mucho más desafiante si hablamos de los actores que viven en regiones. El centralismo tan característico de nuestro país también se ve reflejado en este sentido y los actores que viven fuera de Santiago habitan una realidad completamente diferente.  

La profesión teatral

Enzo D’Arcangeli es un actor de 45 años que actualmente vive en Concepción y se dedica a la docencia, dirección e iluminación teatral. A los 20 años, abandonó la capital para formarse como actor en la capital regional del Biobío y cumplir su sueño.

A lo largo de su carrera, ha incursionado en la dirección teatral, la iluminación, la producción y la docencia, además de la actuación. Pese a que reconoce la dificultad de mantenerse en el medio, afirma ser un afortunado.

Uno de los ejes de la problemática del teatro en Chile, es la poca oferta académica que existe. Casi el 100% de universidades que imparten actuación, están en Santiago y las opciones para quienes viven más al sur, se reducen a cero.  Respecto a esto y, a propósito de que la UdeC abrirá la carrera de teatro el 2024, Enzo señaló que antes de materializar la descentralización de la carrera “primero habría que hacer una visión de si realmente necesitamos más artistas en el país”.

Desde que Enzo finalizó sus estudios, señala nunca haberse dedicado a otra cosa. A excepción de uno, todos sus trabajos han sido vinculados al teatro, “clases, actuación frente a cámara, iluminación, director. No hago otras cosas”.

D’Arcangeli es categórico al señalar que “si uno es serio, ordenado, constante y profesional, las cosas se van dando por sí mismas y los actores lo tienen súper claro”. A pesar de la centralización, expresó que vivir en región también da ciertos beneficios; “si bien somos menos y es más pequeño el mercado, siempre tenemos opciones. En Concepción hay un grupo estable de personas que nos dedicamos 100% al teatro y tenemos trabajo regularmente”.

Además, el actor hizo hincapié en las diferencias que presenta Chile en relación con otros países. “Acá en Chile no hay un desarrollo teatral que te permita ser contratado por un teatro en forma estable. Te puede contratar alguna institución, pero por un tiempo definido”. Asimismo, sostuvo que “la estabilidad laboral dentro de la cultura tiene que ver con hacerte cargo de cosas administrativas más que creativas”.

Desafíos y obstáculos

Si bien al teatro lo envuelven asuntos sistemáticos, no se pueden pasar por alto los problemas políticos y sociales que están detrás. “Cuando estás en una sociedad donde el 70% está preocupado de sobrevivir y llegar a fin de mes, el arte no tiene ninguna importancia”. Esta afirmación, enmarca un eje central de la problemática de las artes en Chile, puesto que siempre han estado vinculadas a la elite.

“El teatro ha estado ligado a lo elitista porque es gente que no tiene una preocupación por sobrevivir. El arte le parece necesario a la gente, pero no es la primera necesidad, hay otras carencias que hay que cubrir antes”.

Ante estas afirmaciones, resulta importante señalar el rol de los actores y las actrices dentro de nuestra sociedad. Pues son ellos, quienes, con sólo las ganas de dotar de arte a la población, sacan adelante sus proyectos y mantienen viva la cultura.

“Me parece que los artistas no podemos quedarnos esperando a que alguien nos de un fondo, tenemos que hacer nuestro trabajo sí o sí. Y es en los momentos más opresivos de la historia donde el arte tiene un eco mucho mayor”.

Si te gustó este artículo, te puede interesar esta nota sobre bandas del Biobío.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *